La mente nebulosa de un amanecer prematuro

Hay una manera de quitar el hambre de pertenecer, de destacar, yo aún no lo sé.


«Para ti»

Miro tus ojos y no puedo evitar perderme. Me pierdo al encontrarme amándote, esperándote, anhelándote, deseándote, mi té favorito eres tú.

Tú, con tu olor a manzanilla que envuelve mi alma herida, te conviertes en mi pensamiento matutino cuando pregunto al aire por ti.

No me veo sin esos ojos chinitos, sin esa boca tan tersa, sin esas manos tan mías. Mi estrellita con fugas de agua, dolores internos que no alcanzo, velo por tu salud benevolente esperando como loca apapacharte.

Permíteme convertirme en tu mujer, permíteme prometerte el firmamento, de las formalidades nos preocupamos después. Dime, mi azúcar morena en café mañanero, ¿Cómo pude yo estar sin ti?

Mantengo tu foto en mi trabajo, te veo al pasar todo el tiempo. “Hazlo por ellos” está escrito en rojo, la que tiene más fotos soy yo. Están mis padres, mis amigas, está Mimi, estás tú, dos veces tú.

En la farmacia hay un abanico de personas, pero al inicio todos se veían igual, todos los sentía igual. Yugo del prejuicio, cicatrices por el odio.

Le temo al vecino cuando pregunta por mis romances mientras habla en masculino, “¿chula, y el novio?”

‘Novia’ digo, temblando si te confieso. Es que yo no te puedo negar. No puedo, no quiero.

No puedo ocultarte, no puedo privar al mundo de tu presencia en mi vida, del amor que sobrepasa mis sentidos. El miedo me carcome, temo del daño, pero el desafío me cosquillea el pecho.

¿Es orgullo? ¿Ese del que tanto se habla?

¡Quién sabe!

Busco justicia por ti, por mi, si me sigues manteniendo caliente, la frialdad jamás podrá detenerme.



Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar